Quiénes somos

Somos una familia cristiana que tiene el deseo genuino de mejorar las condiciones de educación y formación de niños, niñas y adolescentes alrededor del mundo. Por ello, hemos venido trabajando en comunidades vulnerables con menores y sus familias en diferentes programas educativos y actividades humanitarias desde hace más de una década.

                                        

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NUESTRA LABOR

Gran parte de nuestra labor ha sido el estudio serio de las verdades bíblicas respecto a la educación, y nuestra formación académica en pedagogía, psicología y áreas afines; lo que nos ha permitido tener una base sólida para la atención de los niños y el compartir en diferentes ciudades, cursos de formación para grupos de padres y maestros, escuelas y otras organizaciones.

APRENDIENDO JUNTOS

“Aprendiendo juntos” es un proyecto de aprendizaje, que nace del anhelo de compartir lo que Dios nos ha enseñado a través de estos años al ver la necesidad que hay en los niños de conocer a un Dios real y cercano; y de los adultos de comprender qué es realmente la educación y cómo podemos participar en la formación de los niños.

Aquí concentraremos algunas de las actividades que realizamos en nuestras familia, recursos de ayuda para padres y maestros y nuevos proyectos en los que estamos trabajando, además de algunas propuestas de formación que ofrecemos desde hace algunos años.

PRINCIPIOS EN LOS QUE CREEMOS

  • Los responsables de la educación de los niños son los padres de familia.
  • Las “escuelas” deben ser organizadas por los padres de los niños que conviven en ellas, o al menos ellos deben participar en su dirección.
  • La Biblia enseña los principios verdaderos en cuanto a la educación y formación de los niños.
  • El aprendizaje es cualquier variación en las conexiones sinápticas, esto se da a través de las experiencias y el acceso a la información. No es necesario un “escenario escolar” para que suceda.
  • Los niños son personas muy valiosas para Dios. Merecen ser tratados dignamente como a nosotros los adultos nos gustaría que nos trataran.
  • Una verdadera educación debe ser congruente con el diseño de Dios para la familia y para la formación de los niños. Es aquélla en la que los niños tienen oportunidades de desarrollar todas sus potencialidades según sus ritmos e intereses para llegar a cumplir su propósito en la Tierra.  Una verdadera educación no somete a los niños a estándares homogéneos, ni a conocimientos lejanos de sus intereses y posibilidades.